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4 días en Gante y Brujas. Día 2: Free tour por Gante

Vistas de Gante y de la Iglesia de San Nicolás.

Ni tiempo le damos al despertador a que suene. Son las 7.30 de la mañana y vamos a comenzar el free tour por Gante. Antes de nada, mirar por la ventana. Nublado. Pero la calle está seca. Vamos bien!. Organizamos turnos para el baño. A las 8.30 estamos listas para ir a desayunar. Hora de poner en práctica las instrucciones que nos dio ayer la chica de recepción. Algo dijo de subir unas escaleras. Pues “parriba” que nos vamos. Allí no hay ningún comedor por ningún sitio!. Bajamos. Preguntamos por el  “tu bresfas” a una clienta que hay por allí. Nos mira como las vacas al tren. Habrá que seguir buscando. Pues algo de escaleras nos dijo. Damos con unas que bajan. Las bajamos. Enseguida vemos el cartel que indica “To Breakfast”. Ahora sí!. Hay unas escaleras que suben hasta el comedor. Ya sabía yo que había que subir unas escaleras….

Acceso al comedor del Hotel Onderbergen

Arriba, una camarera nos indica cómo funciona el desayuno. La entendemos. Más o menos. El desayuno es bastante completo. Máquina de café. Zumo. Napolitanas. Croissant. Cereales. Fruta. Embutido. Pan. Tostadas. Mantequilla. Mermeladas… Todo por el módico precio de 10 €. Solo echo en falta el colacao.

Comedor Hotel Onderbergen
Comenzamos nuestro Free Tour por Gante

A las 9.15 estamos listas para salir a conocer Gante. A las 11 tenemos el Free Tour. Lo primero ir a la oficina de turismo. Hay que coger la City Card. 30 €. 48 horas. Y tenemos acceso al transporte público. A un paseo por los canales. O a alquilar una bici. Incluso a monumentos y Museos… Sale a cuenta!!. En la oficina de turismo tenemos suerte y nos atienden en castellano. Mucho mejor!!.

Gante

A las 10.30 hemos localizado la plaza de donde parte el tour. La Sint-Baafsplein. Allí tenemos la Catedral de San Bavon, la torre Belfort y la iglesia de San Nicolás. O lo que es lo mismo. Las tres torres más representativas de Gante. Bien cerquita la una de la otra.

Aún es pronto para el tour. No parece que haya llegado nadie. No hay guías a la vista. El viento que hace nos anima a acercarnos a una tienda de souvenir. Justo en frente de la plaza. Aprovechamos para hacer alguna compra. Los dependientes dominan bastante bien la lengua de Cervantes. Les decimos que somos del País Vasco. Nos despiden con un “agur”. Qué majos!!.

Son las 11.00. Ahora sí. Comenzamos el tour. Nuestro guía se llama Ander. De Tudela. Tres años viviendo en Gante. El cielo cada vez más encapotado. El viento sopla fuerte. Que cierren la puerta que hay corriente!!. La lluvia, de momento, no hace acto de presencia. Estamos de suerte. Dicen que en este país, de 365 días, llueven 350. Que es bobada mirar la predicción del tiempo con más de tres horas. Y así y todo, se puede fallar. Cosas de la orografía de esta tierra. Anda!. Parece que despeja un poco.

Plaza Sint-Baafsplein, de donde parte nuestro tour

Nosotros seguimos escuchando las explicaciones de nuestro guía. Habla de los años de esplendor de Gante. De cómo en esta ciudad nació un poderoso rey. De cómo este rey les quitó sus privilegios y arruinó sus arcas. De sublevaciones. De castigos ejemplares. Y de cómo este mismo rey les hirió en lo que más les dolía. En su orgullo. En su torre. En su famosa campana Roland. Que la hizo añicos. Hay que tener “mala baba”!. El rey consiguió doblegar a los ganteses. Pero el odio que le procesaron ha durado hasta hoy. En toda la ciudad apenas hay alusiones a tan ilustre personaje, Carlos I de España y V de Alemania. Alguna que otra estatua regalo de otros países a la ciudad de Gante.

Campana Roland

Ander también nos habla del carácter de los ganteses. Orgullosos y cabezones. Como lo fueron sus antepasados. Y de ideas fijas. Nos vamos fijando en las construcciones. En frente, la Casa de los Albañiles. Fácil de reconocer por las seis figuras que coronan su tejado. Fachada oculta durante muchos, muchos años. Siglos de historia. ¿Cómo la resaltamos?. Bien fácil. Poniendo seis esculturas de latón en su tejado. Bien modernas. Ala, con un par!!. Por qué?. Porque les da la gana. Y porque pueden.

La Casa gremial de los Albañiles coronada por seis bufones.

Cerca, entre edificios medievales, un cubo de cristal. No pega ni con cola. ¿Por qué han puesto semejante edificio ahí?. Porque sí. Porque les ha dado la gana. No hay más explicación. Cerca, entre la iglesia de San Nicolás y la torre Belfort, una especie de granero. Hace las veces de techo de una plaza. Moderno a más no poder. Da igual que la zona sea considerada como “Patrimonio de la Humanidad”. O que haya que pedir permiso a la Unesco para poder construir. Ellos van y lo hacen. Ni permisos ni nada. A ver si nos van a decir que no. ¿Por qué lo hacen?. Porque sí. Porque pueden. No hay más.

Continuamos el tour con Ander. Vamos hacia el Ayuntamiento. Una parte gótica. La primera que se hizo. Se acabó el dinero. Carlos V y sus impuestos. Siglo más tarde hicieron la otra. Estilo renacentista.

Ayuntamiento (Stadhuis). Fachada Gótica.

Seguimos. Llegamos a Werrengarenstraat. O lo que es lo mismo. El Callejón de los grafitis. Una calle estrecha. Completamente llena de grafitis. Preciosa. Se puede entrar sin peligro alguno. En el mismo callejón hay una guardería. Es el lugar donde los grafiteros dan rienda suelta a su arte. Más allá de estos muros está prohibido expresarse gráficamente.

Calle de los grafitis o Werregarenstaat.

Salimos del callejón y nos dirigimos a una nueva plaza. La Vrijdagmarkt. Aquí está la famosa cervecería Dulle Griet. Si eres fan incondicional de la cerveza, éste es tu sitio!. Más de 350 tipos de cervezas. Casi, casi, te toca a una diferente por día. Pero la atracción es su  Kwak de 1,2 litros y servida en un vaso kilométrico. Que deben ser muy “atractivos” para la gente amiga de lo ajeno. Y muy caros para los dueños del establecimiento. Solución. “¿Quieres una Kwak?. Pues antes nos dejas un zapato tuyo como prenda. Cuando te la termines, tú me devuelves el vaso, yo te devuelvo el zapato”. Y allá se debe ir el zapato, metido en un cesto, a lo alto del techo.

Cervecería Dulle Griet (Plaza Vrijdagmarkt)

 Nosotras seguimos nuestro recorrido. Somos más de cafés. En la misma plaza hay un gran cañón colorado. Uno de los iconos de la ciudad. Es Margarita la Loca. Desde el siglo XV está ahí situado. Pesa 12.500 kilos. Como para moverlo!. Sólo se disparó una vez. La bola de plomo alcanzó la friolera de… 30 centímetros de distancia.

Margarita la Loca

Poco a poco nos acercamos al barrio de Patershol. Conserva su trazado medieval. Ander nos advierte de que entrar sin un mapa puede ser “complicadillo”. Para tanto será?. Cerca tenemos la calle Oudburg. Llena de restaurantes. De todas las nacionalidades.  Nuestro guía nos sugiere un par de ellos donde se come bien.

Nos vamos acercando al final del tour. Son ya casi las 13.30. El hambre empieza a notarse. Siguiente parada, el Castillo de los Condes de Flandes. Imponente. Muy diferente a los que estamos acostumbrados a ver. Pero antes un vistazo a la plaza Sint-Veerleplein. Aquí está la Lonja de Pescado. Hoy es una oficina de turismo. Y en mitad de la plaza una columna coronada por un león. Es un rollo de justicia. Donde Carlos V mandó ajusticiar a alguno de los que se sublevaron. ¿Ha parpadeado alguna de las farolas que rodean la plaza?. Si?. Entonces es que ha nacido un bebé en la ciudad de Gante!!.

Castillo de los Condes de Flandes (Gravensteen)

Continuamos hacia el final del tour. Los muelles de Grasley y Korenlei. El centro neurálgico de Gante. Llenos de gente y de animación. Y de obras. De las de pico y pala. Aquí están las dos casas más antiguas de Gante. Y la más estrecha. En frente, un edificio con dos cisnes dorados en su fachada. Se dan la espalda. Las malas lenguas dicen que ese edificio fue un burdel. Hoy es un hotel.

Muelle de Grasley
Los muelles de Gante. Una buena opción para comer

Finalizamos a los pies del puente de San Miguel. Desde aquí volvemos a tener una vista espectacular. Las tres torres más famosas de Gante. Damos por finalizado el tour. Antes, unas indicaciones de dónde comer y qué pedir. Y una advertencia. Comer en los restaurantes que están en los muelles no supone un incremento del precio. Está bien saberlo.

Vistas de las torres de Gante desde el Puente de San Miguel

Son ya las 14.00. Definitivamente el sol ha salido. Y el viento ha dejado de soplar. Nos vamos a los muelles a comer. Sentadas en su orilla. Sacamos los bocadillos de las mochilas y damos buena cuenta de ellos. En frente, en el muelle Korenlei, hacen cola para subir a las barcas. Nosotras, antes de hacer el tour por los canales, nos vamos a tomar un café. Que nos lo hemos ganado!!.

Muelle de Korenley
En barca por los canales de Gante

A las 15.30 estamos ya subidas en la barca. Con la City Card no hemos pagado nada. Comienza la visita a los canales. En Flamenco. En inglés. Y hasta en francés. De español na de na. Durante 40 minutos recorremos los canales. El guía va dando las explicaciones. Tono monocorde. Para mí que nadie le está prestando atención!!.

Paseo por los monumentos de Gante

Terminamos el recorrido. Salimos raudas de la barca. Queremos ver el retablo de la Adoración del cordero místico. En San Bavón. Hay que darse prisa. A las 17.00 cierran. La entrada cuesta 4€. Audioguía incluida. Tampoco pagamos. El retablo está en reparación. Pero tenemos suerte. Acaban de traer las tablas reparadas. En breve se llevarán otra parte. Entramos en la sala donde se expone. El retablo es enorme. Lo protege una mampara de cristal. Blindada. No se fían. Con razón. Es uno de los cuadros más robados de la historia. Merece la pena fijarse en los detalles de la pintura. Qué realismo!.

Lo siguiente va a ser subir a la torre Belfort. A ver su famosa campana Roland. O una réplica. Que la original la hizo trizas el rey. Volvemos a entrar con la City Card. De no ser así habría que haber pagado 8 € por subir hasta arriba. 91 metros de altura. Estamos de enhorabuena. Hay ascensor!. Pero los que tengan alma deportista pueden hacer uso de las escaleras. Con forma de caracol. En cada planta hay una sala de exposiciones. Una de ellas tiene dos de los dragones que en su día fueron veleta de la torre. El de mejor aspecto, está lleno de agujeros de bala. Cosas de los nazis. Que se aburrían y la usaron de diana. Nosotras vamos parando, cómodamente, en cada una de las salas. Hasta que llegamos al final. Desde aquí las vistas de Gante son inmejorables. Cuánta llanura!.

Campana Rolandmore
Veleta Dragónmore
Vistas de Gante y Torre de la Catedral de San Bavónmore
Vistas de Gante y de la Iglesia de San Nicolás.more

Volvemos a bajar. Está oscureciendo. Las terrazas empiezan a llenarse de gente que empieza a cenar. Para nosotras aún es pronto. Damos una vuelta por las calles de Gante.  Nos sentamos a tomar algo en una terracita. Al calor de las estufas. Una coca-cola, un expresso y un café late. Y volvemos a explicar, con señas, que el café late con poco café y mucha leche. Una pareja a nuestro lado se sonríe. “Aquí no hay cafés pequeños, como en España”, nos dicen. Entablamos conversación con ellos. El señor habla muy bien el castellano. Ella, lo txapurrea. Nos cuentan que van mucho a la costa brava. Y que tienen unos amigos en Getxo. Este año se han recorrido la costa vizcaína. Nos enseñan fotos. Durante un rato charlamos con ellos. Nos despedimos.

Cafetería
Una cena típica de Gante que tendrá que esperar

Se va acercando la hora de la cena. Decidimos probar un plato típico de Gante. Las sopas. Tenemos localizado un local cerca de Patershol. Se llama Soup Lounge. Económico. Por 5 euros tienes una buen cancarro de sopa, a elegir entre cuatro variedades, aderezadas con diversos “toppings”. Y además te dan un trozo de pan y una pieza de fruta. Pero aún es pronto para cenar.  Para hacer tiempo decidimos entrar a visitar el barrio. Nos acordamos de la advertencia de Ander. Cuidado de  no perderse. Mejor no nos adentramos demasiado.

Barrio Patershol

Son ya las 20.00. Vamos hacia el restaurante. ¿Qué sopa nos vamos a pedir?. Llegamos. Y cerrado!. Nos quedamos con las ganas de probar las sopas. Vuelta a buscar un restaurante. Después de alguna que otra vuelta, decidimos volver a cenar en el italiano de anoche. A tiro hecho. Y allí nos vamos. Esta vez compartiremos un par de pizzas. Y una botella de agua. La cuenta no supera los 35 euros.

Paseo al lado del canal

Sobre las 21.00 estamos de camino al hotel. Se nota el cansancio. Una buena ducha. Conectarse con la familia y enseguida a apagar la luz. Mañana nos espera Brujas.

Mariarka :Mi profesión. Profesora vocacional. Mi trabajo (cuando lo tengo). Formadora de cursos de informática. Y en los ratos libres, devoradora de libros, fotógrafa de recuerdos y vistas, organizadora de eventos familiares, incondicional de las reuniones con amigos y aficionada a descubrir nuevos rincones y lugares, cercanos y lejanos.